martes, 15 de enero de 2019

Poema vomitado por el perro que duerme en la puerta del hotel






una vez te dije
los hoteles son casas
desnutridas

durante tres horas 
caminé respirando cada
centímetro cúbico del cuarto
esquivando el cable del teléfono
como una sombra
subiendo y bajando
con la fuerza de mis piernas
las camas de una plaza
bajando las persianas
hasta que sonaran como huesos


una vez dijiste
de madrugada no me llames
no soy yo quien contesta

y tuve que
inventar nuevas rutas
aprovechar los espacios
aéreos terrestres
tuve que
caminar por las paredes
haciendo tiempo
hasta que pudieras
recibir mis llamadas

desde hace tiempo que
ocupo este cuarto
y me valgo de todo
para seguir de rehén

desde hace tiempo que
me valgo de todo
para evitar los peligros:
tengo una escopeta
una navaja
y unos trucos de magia negra

hace tres días no te llamo.
entré a bañarme a las siete de la mañana
y la luz en las paredes me hizo pensar
si no habrá forma de conectar
tu habitación con la mía
tu sonambulismo con mi insomnio

no, me dije, si de hecho vivimos
en horas diferentes.


(you caress yourself
and grind my soft cold bones below
your map of desire
burned in your flesh)

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