miércoles, 3 de mayo de 2017

Variantes

Sentir el ritmo lento de un xilófono sonando en la oscuridad del cuarto donde vos y tus variantes de ánimo fueron encerrados. Callar un miedo lejano que lucha por salir de tu boca porque siempre es preferible acostumbrarse a las torturas, y para eso es necesario que escuches y entiendas cómo el sonido que debería ser dulce se descompone por culpa del contexto tétrico. Vivir años atado a una silla que había empezado a resultar cómoda. Que te obliguen a salir, encontrarte con un patio soleado lleno de estatuas reanacentistas y fuentes manando agua clara. Correr y que te disparen a las piernas. Sumergirte en la incertidumbre como método proteccionista. Que te brinden un compañero y te incite a escapar por encima de un muro. Recordar determinados movimientos que tenías dormidos. No lograr odiar cuando deberías y que tu compañero te robe la botella con agua y desaparezca por el desierto. No entender el diseño de ese paisaje. Preferir la muerte y que no llegue nunca. Sentir una eternidad inmóvil pensando en una sola cosa como si pasaran diez segundos.Descomponerte y seguir ahí. Mirar hacia arriba y que te obliguen a diseñar el mundo. Aburrirte al pensar mundos ya repetidos mil veces. No colocar divisiones ni misterios. Que todo concepto y toda existencia estén ahí mismo donde vos estás. Sentarte con satisfacción y que el descanso consista en ver pasar las bipolaridades en constante choque por encima de tu cabeza. Suprimir la soledad. 

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