trescientas ballenas muertas
secas bajo un cielo rojo
el mar está retraído
y a miles de kilómetros mi garganta
apenas recuerda
cuando bebió trescientas veces
de su desecho continental
trescientas ballenas muertas
devueltas por la corriente
señal de que los cadáveres sobran
y a las aguas les sobra muerte
trescientas ballenas muertas
no hay rastros de la última vez
que se pudo cultivar la tierra
pero las lágrimas caen
manteniendo húmedo el lugar
trescientas ballenas muertas
devoradas por aves negras
así las cosas
sólo queda carne
que vuelve a ser carne
porque el tiempo vuelve siempre
a juntarse con el tiempo
trescientas ballenas muertas
desde lo alto de la montaña
las pude ver en fila
entre ellas se dibujaba una larga
estela de sangre
trescientas ballenas muertas
genética encallada
sobre un suelo que acaso fuera fértil
en tiempos de otra civilización
trescientas ballenas muertas
falta de nubes, coincidencia
no me atrevo a mirar el cielo
acaso el sol no consista en dar luz
y la noche no permita distinguir
si un cuerpo carece de vida
trescientas ballenas muertas
fueron creadas en el año cero
y ya se quemaron
todos los calendarios
trescientas ballenas muertas
manifestación irrefutable de lo tangible
trescientos siglos después
inventaremos el pasado
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