martes, 14 de febrero de 2017

Mientras vemos los trenes pasar

insomnio de personaje secundario
salido de Trainspotting, no escrito 
apenas imaginado 
que se quedó en el intento 
de trascender a los primeros años noventa 
pero no lo hizo 
y nos mira desde allá 
y contempla su espacio cada vez más cubierto 
por otros marginados drogadictos 
y casi desaparece 
con sus consecuentes adaptaciones 
mientras escucha un tema de Bowie 
sentado en la cocina que lo mantiene 
de la casa de su madre que también 

insomnio del personaje no inventado 
que desde hace años va de una pieza a la otra 
casi siempre de noche  
pensando en que la muerte no pasa por los limbos 
y que su cama no volvió a ser ordenada 
desde el día en que casi lo piensan 
dentro de una escena triste de sexo y drogas 
con otra más consistente que él 
porque por lo menos fue nombrada 

insomnio de un joven escocés 
que no llegó a ser ficción 
que no conoció a Renton ni a Sick Boy 
pero intuye sus nombres 
a veces, cuando mira los azulejos antiguos
de la cocina de su casa 
tan inacabada como su existencia

insomnio de un nostálgico abandonado  
que quisiera visitar de vez en cuando 
los bares cercanos al puerto, 
probar un poco de heroína 
y sentir que su crisis tiene objeto. 

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