soy yo todos los hombres que no durmieron
los que no sintieron el peso mudo del sueño
y los que cayeron en la primer esquina
también digamos que soy yo
el espectador pasivo
que tampoco duerme
pero he sido además con anterioridad
hubo un espacio antes del discurso
el sueño me arrastra
hacia un futuro cercano
donde abandonaré a los de baba pegada
y ojos estrellados contra la luz
estaré a menos distancia de la paz
que deriva de la aceptación
iré dejando de sentir gradualmente
el palpitar caliente de las cosas que transcurren
(poemas de mañana, desayunos intimistas, una
clásica complicidad con el ambiente)
dormiré por fin
al son de la feria
los ruidos de la vida serán los ruidos de mi vida
entrando por un oscuro hueco
que me condiciona los días
pero decía que fui un antes
y sigo estando parado en mi antigua casa
acusándome de abismal
y sigo sin alejarme
de los guiños ambiguos del reposo
en el medio no hay equilibrio
la tibieza es lo que mata, dicen
tengo que encarar, digo
diez mil quinientas alarmas
para qué.
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