Un joven-propaganda me sonríe
no se da cuenta de que la boca se le abre de un modo increíble
se abre y no acaba nunca de exhibir todo su interior
es monstruoso
tantos dientes, tan blancos
realmente monstruoso.
Recuerdo que estaba en la playa
éramos felices junto a mis amigos
de repente llegaron promotoras
sombrillas
folletos
y no sé cómo y tampoco sé si quiero saberlo
pero quedé atrapado entre premolar y colmillo
mirando hacia arriba un cartel gigante grabado sobre el paladar
que rezaba; "Saboreá el verano".
Yo estaba ahí, sin poder moverme
intentando adaptarme al nuevo ambiente
tapándome la cara con las manos
cada vez que la lengua del joven-propaganda me pasaba por encima
preocupado además por la falta de algo para leer
y la aparente eternidad que se me aproximaba
cuando una serie de sonidos comenzaron
a surgir desde lo más profundo de la garganta
haciendo vibrar todo
provocando que varios seres ¿humanos? salieran de los otros dientes
aunque ellos no estaban atrapados
aparentemente los usaban como cuevas
incluso llegué a ver algunos dibujos tallados sobre una de las muelas
creo que representaban escenas de fiestas
siempre con un DJ musculoso y bronceado llevando adelante el rito
y me pareció que unos jeroglíficos sobre su figura
indicaban su condición de divinidad.
Estos seres no parecieron sorprendidos ante mi presencia
incluso me ayudaron a salir de mi posición sumamente incómoda
y enseguida volvieron a lo suyo
es decir
a bailar al ritmo de la música que ya cubría
absolutamente todos los espacios de la boca.
Bailaban y transpiraban
a su vez el sudor alimentaba la boca que se deshidrataba de tanto movimiento
y durante algunos años fue así
no me costó aceptar el ciclo
hasta me llegó a parecer algo hermoso
tanta gente feliz junta
no sólo gente feliz por distintos motivos reunida en un mismo lugar
gente feliz compartiendo una única felicidad
realmente hermoso.
Cada un par de siglos había una pequeña pausa
en la que todos debíamos guarecernos en nuestra cueva
y esperar.
Nunca era demasiado tiempo
y se iba rápido porque lo pasábamos tallando nuevas imágenes
representando nuestro modo de vida
para que en la posteridad alguien pudiera estudiarnos.
Pasado este tiempo la boca se abría y aparecía
a veces masculino, a veces femenino
un nuevo ser
siempre incapaz de contener la sorpresa
al que debíamos integrar
a nuestro culto feliz.
Bailábamos
de a dos
de a mil
jamás
había
nada
excepto
bailar.
Pero cuando la marea baja
los sedimentos se vuelven cráneos
y en sus bocas no hay
humedad posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario