martes, 8 de agosto de 2017

Tango grave

Atravesé esta tarde de agosto 
lluviosa y gris, ya pronta a morir 
sin miedo a caer en lugares comunes. 
Estuve horas escuchando a Piazzolla
y hace un rato terminé de leer Sobe héroes y tumbas. 
Todo indica que estoy en Buenos Aires
y que saldré a caminar por sus calles 
sintiéndome irremediablemente melancólico;
pero no es así, estoy en otro lado
que no vale la pena mencionar 
impostando un poco la nostalgia
redireccionándola. 
Nunca estuve en Buenos Aires
no de esa manera. 

El espejo me muestra un océano virgen 
cuando me miro
las facciones signadas por el dolor de no estar
en todos los lugares que quisiera 
y haber perdido tiempo sin generar nuevos recuerdos 
me limita la voz, el tacto
porque hasta las ciudades que me voy creando 
tienen fecha de vencimiento

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