donde duermen las arañas
guardaste palabras con el pretexto
de no ser capaz de recordarlas
las guardaste para vos
y cuando hablábamos sentados en la plaza
me las dijiste de corrido.
en la imágen que proyectan mis ojos
duermen las arañas
yo te miro para saber
dónde queda eso
pero lo que sigue a la tormenta
es un espejo pintado de negro.
después
durante años
imaginé el desenlace
muchas veces
muchas veces
y de distintas maneras;
siempre fue trágico:
a veces las arañas eran expulsadas de tu boca
como arrastradas por un tifón
que las dejaba aplastadas
contra cualquier muro;
contra cualquier muro;
otras veces amagabas a decir algo
volvías a plegar tu lengua y las arañas
eran desintegradas por la saliva
que actuaba como un ácido letal;
y aun otras, te las tragabas.
por si acaso no te volví a ver
ni a besar.
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