martes, 25 de julio de 2017

Orgánico

Yo tenía una planta de procedencia extraña acostada en mi cama. La cuidaba. No dormía para no quitarle espacio. Un día me dormí sentado y soñé que venía a visitarme el Dios Vegetal. Era una luz amorfa y verde que se movía y cambiaba de tono su color mientras hablaba. Yo no dije nada. Él expuso un monólogo sobre la destrucción necesaria de todas las cosas. Me aburrí y quedé dormido en el sueño. Cuando desperté la tierra me tragaba y lo agradecí. 

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