-y en invierno ésto sucede pronto-,
una figura débil emerge de su madriguera.
Camina despacio, contorsionándose,
temblando.
Por lo general, en el momento en que termina
de atravesar el bosque, las calles de tierra
ya están vacías, y apenas se oye algún ladrido lejano.
Aunque de cruzarse con alguien,
la figura podría mimetizarse con las sombras
y el caminante perdido sentiría al pasar
por un punto vacío de la calle
un inexplicable terror.
una bruja contempla
una plaza desierta
un balneario sombrío
un invierno largo
unos niños perdidos
tres hamacas raídas
unos yuyos crecidos
un invierno largo
Para volver al aquelarre
la bruja debe huir de su espiral
cazando, cada cien años,
a una criatura virgen
cuya sangre hervirán en un caldero
las otras brujas y la bestia cornuda.
La bruja no puede fallar
su entrega debe ser exacta;
pero no es problema para ella
encontrar víctimas: las hay disponibles
en todas las épocas; el problema consiste
en camuflarse entre los humanos
durante un siglo
mantener silencio
mantener silencio
durante un siglo
esconder las arrugas
esconder las arrugas
y dejar apagado el brillo rojizo de los ojos
la mueca de asco y odio.
la mueca de asco y odio.
una bruja con hambre
una escuela orfanato
una ley que se impone
una bruja que huye
La bruja es débil
y a cada tentación le sigue
una nueva vuelta en su espiral.
una nueva vuelta en su espiral.
El espiral funciona como pared
y como castigo:
aunque la bruja se dirija al lugar del bosque
donde sabe se realizan las ceremonias,
nunca encontrará más que pasto y árboles.
una bruja vedada
por su magia incompleta
otro niño que muere
una bruja que llora
otro siglo que pasa
una bruja que espera.
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