Si mi alma se desprende
por la asfixia de este tiempo,
antes de enterrarme
hagan algo con mi cuerpo:
que mis brazos sean remos
la piel material combustible
el tórax un cenicero;
que mis piernas sean carne
entre las aguas hirviendo
mi grasa chorreando
por la boca de los niños;
abran mi cráneo
dentro guarden dinero;
hagan de mi falo
el más bello obelisco;
den de comer a las ovejas
mis tripas, el hígado también;
despréndanme los huesos
tiren alguno a los perros
con los que sobran fabriquen artesanías
y véndanme por partes
en el mercado;
arranquen mi piel
estírenla cuan larga es
para taparse en las noches de tormenta;
por último, marquen un camino con mi sangre
hasta el árbol más cercano
y allí, junto a las raíces
entierren mi corazón.
Si mi alma quiere volver
ya sabrá dónde encontrarme.
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