otra vez los perros cadavéricos
llorándote al oído por la noche
vulnerando tu sueño
para decirte que tienen hambre
otra vez ellos, los perros de la muerte
los perros muertos de tus amigos
los cuerpos famélicos que no saben hablar
pero te miran
otra vez los perros que no duermen
y se alimentan de la carne de tu familia
pero aun así no engordan
perros cadavéricos por elección
para que les tengas lástima
y te tomen desprevenido
perros que amagan comerte la cara
pero en cambio te impregnan de su baba rancia
como advertencia
los perros que te siguen por la calle
haciendo sonar el silencio a pasos rápidos
que desaparecen cuando das la vuelta
y te esperan en una esquina
dos cuadras más adelante
los perros cadavéricos que se comen la muerte
y por el resto de su existencia la expulsan
de a poco, con cada vómito
cada ladrido
cada pesadilla recurrente
tuya o mía
en la que son protagonistas.
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