veo la luna llena atravesada por una
franja violeta y horizontal
veo el camino de tierra
con sus casas pobres iluminándose
a medida que avanzo
veo a un perro que avanza conmigo
y con su olfato percibe la violencia del mundo
para luego descartarla
veo a otro que desde mi poema se ve a sí mismo
mientras describe las cosas que vio o quizás no
pero piensa que en realidad no hay nada
que merezca ser visto
y que no sólo lo piensa
sino que también lo escribe
y piensa que siempre hay algo
de lo que se piensa que no se dice
y que algo de lo dicho puede y debe
estar íntimamente conectado con el pensamiento
pero que también piensa
que pensar no es lo mismo que vivir
o decir, que también puede estar libre
de todo pensamiento pero de ninguna manera
exento de libertad
pero piensa si la libertad no consistirá
en no decir nada de todo esto
ni sentir ganas de hacerlo
ni sentir el martilleo mecánico del pensamiento
que conduce hacia el abismo del vómito
a las palabras que terminan diciendo
cosas como vacío imposible de llenar
o más aun
derrota total del pensamiento coherente
que pretende dirigirse hacia el unívoco lugar
de la razón de ser de todo poema
o toda introspección.
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