viernes, 10 de marzo de 2017

Nada que ver

Lloro.
Las gotas caen de mi cara
quedan suspendidas en el aire. 

Entiendo qué se detuvo ahora, el tiempo.

Si sacudo la cabeza, 
seco la humedad y miro, 
reconozco a todos los segundos
girando en varias direcciones.
No necesito moverme 
desde mi posición soy capaz
de apreciar los hilos de mi vida 
cruzándose, diciendo esto sí, esto no
y la gente sigue existiendo 
y las situaciones se siguen apoderando 
de su voluntad de vivir.

Entiendo qué continúa, el tiempo.

Creo percibir una lágrima colgada 
en cada palabra que digo durante
más de sesenta años 
y aun hoy siento la mejilla húmeda 
y dolor en la cabeza 
cuando despierto
y pienso en las cosas que quiero hacer.

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