lengua que roza lo perpetuo
uno dos tres cuatro siglos
saliva colgada del tiempo
su viscosa manera de decir
que no es mía la piel erizada
que no puedo saber de quién es
subterfugio de palabras
hago del tiempo algo denso
te reservo un lugar
para nombrar
tu nombre y también
para nombrarte
los segundos
cayéndose
no permiten formar
la estabilidad de
un momento y
en otro lado
lo tendré que buscar
con mis manos formo una cueva
y en ella te acuno.
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